Cortometraje. "Mafiosos".

jueves, abril 24, 2014

Tenochtitlán - 1519 - La capital de los aztecas. (Galeano)

(Microrrelato perteneciente a "Memoria del fuego 1, los nacimientos", de Eduardo Galeano.)
Mudos de hermosura, los conquistadores cabalgan por la calzada. Tenochtitlán parece arrancada de las páginas de Amadís, cosas nunca oídas, ni vistas ni aun soñadas… El sol se alza tras los volcanes, entra en la laguna y rompe en jirones la niebla que flota. La ciudad, calles, acequias, templos de altas torres, se despliega y fulgura. Una multitud sale a recibir a los invasores, en silencio y sin prisa, mientras infinitas canoas abrem surcos en las aguas de cobalto.
Moctezuma llega en litera, sentado en suave  piel de jaguar, bajo palio de oro, perlas y plumas verdes. Los señores del reino van barriendo el suelo que pisará.
El da la bienvenida al dios Quetzalcóatl:
-Has venido a sentarte en tu trono.-le dice.-Has venido entre nubes, entre nieblas. No te veo en sueños, no estoy soñando. A tu tierra has llegado.-
Los que acompañan a Quetzalcóatl reciben guirnaldas de magnolias, rosa y girasoles, collares de flores en los cuellos, en los brazos, en los pechos: la flor del escudo y la flor del corazón, la flor de buen aroma y la muy amarilla.
Quetzalcóatl nació en Extremadura y desembarcó en tierras de América con un hatillo de ropa al hombro y un par de monedas en la bolsa. Tenía diecinueve años cuando pisó las piedras del muelle de Santo Domingo y preguntó:
-¿Dónde está el oro?-
Ahora ha cumplido treinta y cuatro y es capitán de gran ventura. Viste armadira de hierro negro y conduce un ejercito de jinetes, lanceros, ballesteros, escopeteros y perros feroces. Ha prometido a sus soldados: 
-Yo os haré, en muy breve tiempo, los más ricos hombres de cuantos jamás han pasado a las Indias.-
El emperador Moctezuma, que abre las puertas de Tenochtitlán, acabará pronto. De aquí a poco será llamado “mujer de los españoles” y morirá por las pedradas de su gente. El joven Cuauhtemoc ocupará su sitio. El peleará.
BWAHAHAHAAAHA!

domingo, abril 06, 2014

Si el futuro depende de los sueños, roguemos por no tener pesadillas.

Una de las tantas razones por las cuales me gusta Star Trek. Un mundo sin intolerancia, sin fanatismos, sin odios ni rascismos. 
BWAHAHAHAAAHA!