(Microrrelato
perteneciente a "Los hijos de los días", de Eduardo Galeano.)
Mucho después de engendrar a Jesús, la Vírgen María viajó a México.Llegó en el año 1531. Se presentó llamándose Vírgen de Guadalupe, y por afortunada casualidad la visita ocurrió en el exacto sitio donde tenía su templo Tonantzin, la diosa madre de los aztecas.
La Vírgen de Guadalupe pasó a ser, desde entonces, la encarnación de la nación mexicana: Tonantzin vive en la Vírgen, y México y Jesús tienen la misma madre. En México, como en toda América, los dioses prohibidos se han metido en las divinidades católicas, por los caminos del aire, y en sus cuerpos residen.
Tlaloc llueve en San Juan Bautista, y en San Isidro Labrador florece Xochipilli. Tata Dios es el Padre Sol. Tezcatlipoca, Jesús crucificado, señala desde la cruz los cuatro rumbos donde soplan los vientos del universo indígena.
BWAHAHAHAAAHA!

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