Se muere Fidel Castro, va al cielo y toca en la puerta. Lo recibe San Pedro que le dice:
-Buenas tardes, en que le podemos servir?-
-Buenas tardes, chico, yo me llamo Fidel Castro y quiero entrar al cielo.-
-Un momentito... Castro fue que me dijo? A ver, Calavez, Cardona, Castillo... No, usted no está acá. Tiene que ir para abajo.-
Lo fleta al infierno y cuando Fidel llega, un demonio le abre la puerta.
-Buenas tardes, en que le podemos servir?-le pregunta un demonio que atendía en la recepción.
-Buenas tardes, chico, yo me llamo Fidel Castro Rus, me he muerto en Cuba y he subido al cielo, a ese cielo yanqui y no me han dejado entrar. Quiero entrar al infierno.-
-Un momentito que eso no lo decido yo, lo define el jefe de los demonios, mi directo superior.-le responde el diablito de la recepción.
Se va a buscar al supervisor infernal y lo llama.
-Jefe, acá hay un señor que se llama Fidel Castro que quiere entrar al infierno. Usted que dice?-
Entonces, sale el jefe del infierno y dice:
-Bienvenido, hermano bolivariano! Mi casa es tu casa, pues. Hace rato que te estabamos esperando aquí. Sigueme que allí te tenemos un penthouse para que vivas en él.-
Y dice Fidel:
-Esperate, chico. Que me he venido tan rápido del cielo, que me he dejado las maletas allá arriba. Voy por mis maletas.-
El demonio bolivariano le responde:
-No te preocupes, hermano bolivariano, eso tiene solución inmediata. Vamos a mandar tres diablitos por las maletas de papá Fidel.-
Subieron los tres diablitos, que justo los tres eran cubanos. Tocan la puerta del cielo, abre San pedro, que los recibe.
-Buenas tardes, en que le podemos servir?-
Y dice uno de los diablitos:
-Oye, que nosotros venimos por lo de Fidel Castro.-
Y San Pedro responde:
-No lo puedo creer, no hace ni cinco minutos que lo mandé para el infierno y ya tengo tres refugiados aquí. No jodan!-
BWAHAHAHAAAHA!