Llegan tres hombres al infierno: un americano, un hindú y un español. El diablo les dice:
—El que aguante tres latigazos míos se va al cielo. Pueden ponerse lo que quieran en la espalda para protegerse.
Pasa el americano, se pone una piedra gigante en la espalda, pero el diablo la rompe al primer latigazo. El americano grita:
—¡Ya no más, me quedo!
Pasa el hindú, se sienta a meditar sin usar nada en la espalda. El diablo da el primer latigazo y el hindú no dice nada; en el segundo tampoco se inmuta. Al ver esto, el diablo le pregunta admirado:
—Oye, ¿no quieres ponerte algo para el tercer latigazo?
Y el hindú responde muy tranquilo:
—No, solo necesito silencio.
El diablo se queda pensando y dice:
—Bueno, ¿y quién va tercero?
—El español —responde el hindú.
—¿Y dónde está el español? —pregunta el diablo.
—Ah, está atrás tuyo poniéndose al hindú en la espalda.
BWAHAHAHAAAHA!