La certeza que tiene un imbécil que considera su versión o cosmovisión como la única y la definitiva, es la misma que tiene un creyente que no admite margen de duda a sus creencias. O sea, siempre ocurre eso. El creyente de cualquier doctrina no acepta siquiera la posibilidad de que podría estar equivocado. Los más fanáticos lo expresan enseguida, el más moderado guarda silencio, pero en situaciones extremas lo termina manifestando. Cuando la realidad los contradice, apelan a explicaciones ad hoc y todo sigue su curso.
En el caso de la gente que cree en la verdadera existencia del Necronomicón... no solo me parece un insulto a la inteligencia de todos, sino que es desmerecer el mérito y genialidad del autor, alegando que solo robo algo que existía y negar que inventó algo genial y creativo. Los mediocres como siempre, piensan que todos son igual de chatos que ellos. No reconocen la genialidad ni aunque les golpeara.
BWAHAHAHAAAHA!
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